¿Tratar el agua en sitio o buscar una solución externa? Claves para tomar la decisión

Cuando una empresa busca mejorar la forma en que gestiona el agua, surge una pregunta importante: ¿conviene tratar el agua en sitio dentro de sus instalaciones o recurrir a una solución externa?

No hay una respuesta única. La decisión depende de las condiciones de cada operación, pero hay tres factores que ayudan a definir el camino: el volumen de agua, el presupuesto y la complejidad de los contaminantes que se necesitan remover.

Puntos clave de este artículo:

  • Evaluación del volumen: En flujos altos y constantes, tratar el agua en sitio reduce costos logísticos y facilita el reúso directo en la operación.
  • Costo total de operación: Analizar el presupuesto a largo plazo (energía, mantenimiento, personal) vs. el gasto acumulado de transportarla a un tercero.
  • Complejidad del efluente: La carga contaminante del agua define si se requieren procesos físicos, biológicos o membranas avanzadas (UF, RO, MBR).
  • Modelos híbridos: No siempre es una elección excluyente; se pueden combinar soluciones internas para reúso con gestión externa de corrientes complejas.

Es un análisis cada vez más relevante. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y ONU-Hábitat, entre los 22 países que reportaron información sobre aguas residuales industriales, solo 38% recibió tratamiento y 27% fue tratado de manera segura. Aunque los datos disponibles todavía no permiten tener una estimación mundial, muestran que el tratamiento de estas aguas sigue siendo un reto.

Al mismo tiempo, hay una oportunidad. El Banco Mundial estima que las ciudades y las industrias generan cerca de 1,000 millones de metros cúbicos de agua usada cada día y calcula que el reúso industrial y potable podría multiplicarse por ocho hacia 2040, hasta alcanzar alrededor de 430 millones de m³ diarios.

Esto cambia la conversación: el agua que ya se utilizó no necesariamente tiene que desecharse. En muchos casos puede tratarse y volver a aprovecharse.

El volumen cambia la ecuación

Tratar una cantidad pequeña de agua de manera ocasional es muy distinto a gestionar cientos o miles de metros cúbicos todos los días.

Cuando el volumen es alto y constante, llevar el agua fuera de las instalaciones para su tratamiento puede sumar costos de transporte, manejo y disposición. Si además existe la posibilidad de reutilizarla dentro de la operación, tratar el agua en sitio puede cobrar mayor sentido.

En México, el reúso ya tiene una presencia importante. Según las Estadísticas del Agua en México 2023 de Conagua, durante 2022 el reúso directo de aguas residuales tratadas alcanzó 52.3 m³ por segundo. Al sumar el reúso indirecto, la cifra llegó a aproximadamente 135.8 m³ por segundo.

Sin embargo, el volumen no basta para tomar una decisión. También importa si el flujo es constante o cambia durante el día o por temporada, cuánto espacio existe para instalar infraestructura y qué uso podría tener el agua después del tratamiento.

El presupuesto debe mirarse a largo plazo

La inversión inicial suele ser uno de los primeros puntos que se revisan, pero instalar una planta es solo una parte del costo.

Hay que considerar energía, insumos, mantenimiento, refacciones, monitoreo y personal capacitado. Dependiendo del proceso, también puede ser necesario gestionar lodos, concentrados u otros residuos.

Por eso, más que preguntar cuánto cuesta instalar una solución, conviene analizar cuánto costará tratar cada metro cúbico durante los próximos años.

Si el volumen es pequeño, variable o la necesidad es temporal, una solución externa puede ser más práctica. Cuando los flujos son altos y constantes, la cuenta cambia: transportar y tratar el agua fuera de las instalaciones de forma permanente también representa un gasto que se acumula con el tiempo.

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El agua define qué tan complejo será el tratamiento

Dos empresas pueden manejar el mismo volumen y necesitar soluciones completamente diferentes. La diferencia está en lo que contiene el agua.

Sólidos suspendidos, materia orgánica, grasas, sales disueltas o metales requieren procesos distintos. Algunas corrientes pueden resolverse con tratamientos relativamente sencillos; otras necesitan varias etapas y tecnologías más especializadas.

Por eso, antes de elegir una tecnología hay que caracterizar el agua: conocer qué contiene, en qué concentraciones y qué calidad se necesita alcanzar.

A partir de este diagnóstico se puede determinar si se requieren procesos físicos, químicos o biológicos, filtración o tecnologías de membranas como ultrafiltración (UF), ósmosis inversa (RO, por sus siglas en inglés) o biorreactores de membrana (MBR).

La complejidad también lleva a otra pregunta: ¿la empresa tiene la capacidad para operar el sistema? Una planta requiere mantenimiento, monitoreo y personal que pueda responder cuando cambian las condiciones del agua. Si esto implica recursos o conocimientos que la organización no tiene, recurrir a especialistas externos para el tratamiento de agua en sitio o su gestión externa puede ser parte de la solución.

No siempre hay que elegir un solo camino

Tratar el agua en sitio o recurrir a una solución externa no son opciones excluyentes. En algunas operaciones, lo más conveniente puede ser combinar ambas: tratar dentro de las instalaciones las corrientes que tienen potencial de recuperación y reúso, y gestionar externamente aquellas que requieren un manejo más especializado.

En Rotoplas Servicios de Agua (RSA), el punto de partida es entender las condiciones de cada operación: cuánta agua se genera, qué contiene, qué calidad se necesita alcanzar, cuánto cuesta gestionarla y qué posibilidades existen de volver a utilizarla. Con esa información se puede definir qué esquema de tratamiento responde mejor a cada necesidad.

Preguntas frecuentes

1. ¿Cuándo conviene tratar el agua en sitio en lugar de gestionar una solución externa?

Conviene tratar el agua en sitio cuando la empresa genera volúmenes altos y constantes de efluentes, busca evitar costos recurrentes de transporte y disposición, y cuenta con oportunidades para reutilizar el agua tratada en sus propios procesos.

2. ¿Qué factores financieros se deben evaluar al elegir entre tratamiento interno o externo?

Además de la inversión inicial, se debe analizar el costo total por metro cúbico a largo plazo, considerando energía, insumos, mantenimiento, personal especializado y manejo de lodos, frente a la tarifa acumulada de traslado y tratamiento externo.

3. ¿Es posible combinar el tratamiento en sitio con servicios externos?

Sí. Muchas industrias implementan un esquema híbrido: tratan en sitio las corrientes con mayor potencial de reúso y derivan a terceros externos aquellos efluentes con contaminantes complejos que requieren procesos altamente especializados.

4. ¿Cómo ayuda Rotoplas Servicios de Agua (RSA) a tomar esta decisión?

Rotoplas Servicios de Agua realiza un diagnóstico integral de la operación (caracterización del efluente, análisis de costos y potencial de reúso) para diseñar y operar el esquema de tratamiento que mejor se adapte a las necesidades de la empresa.

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