¿Cómo elegir una planta de tratamiento de aguas residuales según las necesidades de tu operación?

Elegir una planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR) no empieza por la tecnología. Antes de pensar en equipos o capacidad, hay que responder una pregunta más importante: ¿qué necesita realmente la operación y qué se quiere hacer con el agua después de tratarla?

Puntos clave de este artículo:

  • Diagnóstico previo: El primer paso para elegir una planta de tratamiento de aguas residuales es analizar la composición y las variaciones de volumen del agua residual generada.
  • Destino del agua: Definir si el efluente se descargará o se reutilizará en procesos, riego o torres de enfriamiento.
  • Costo de ciclo de vida: Evaluar no solo la inversión inicial, sino la energía, mantenimiento y costo por metro cúbico tratado.
  • Operación y acompañamiento: La continuidad operativa y el soporte técnico especializado garantizan el correcto funcionamiento de una PTAR a largo plazo.

No todas las aguas residuales son iguales. Un hotel, una planta de alimentos o una instalación industrial generan aguas con características y volúmenes distintos. Por eso, la solución adecuada dependerá de cada operación.

En México, el tratamiento de aguas residuales sigue siendo un reto. En 2024 operaron 2,899 plantas municipales de tratamiento, que procesaron 143.8 m³ por segundo de los 211.2 m³ por segundo recolectados a través de los sistemas de alcantarillado. Esto equivale a cerca del 68.1%.

Para las empresas, implementar una planta de tratamiento de aguas residuales también abre una oportunidad: dejar de ver el agua residual únicamente como una descarga y analizar si puede aprovecharse nuevamente.

1. Conocer el agua antes de elegir la planta

El primer paso es saber qué se va a tratar.

La composición del agua residual depende de cada actividad. Puede contener materia orgánica, sólidos suspendidos, grasas, aceites, nutrientes u otros contaminantes en diferentes concentraciones. Conocerlos ayuda a definir qué procesos serán necesarios para alcanzar la calidad requerida.

El volumen también importa. No basta con conocer el promedio diario; hay que considerar picos de descarga, cambios entre turnos o variaciones en los niveles de producción.

Una planta de tratamiento de aguas residuales con menor capacidad de la necesaria puede tener problemas para responder en los momentos de mayor demanda. Sobredimensionarla, por otro lado, puede elevar tanto la inversión como los costos de operación.

Por eso, un buen diagnóstico es el punto de partida para dimensionar correctamente una PTAR.

2. Definir qué pasará con el agua tratada

¿Se va a descargar o existe la posibilidad de reutilizarla?

La respuesta cambia la forma en la que debe diseñarse el sistema. Si el agua se descarga, el tratamiento tendrá que considerar la regulación aplicable. En México, por ejemplo, la NOM-001-SEMARNAT-2021 establece los límites permisibles de contaminantes en las descargas de aguas residuales en cuerpos receptores propiedad de la nación.

Pero la descarga no siempre tiene que ser el destino final.

Dependiendo de la calidad alcanzada y de las necesidades de cada empresa, el agua tratada puede reutilizarse en riego, servicios, torres de enfriamiento o determinados procesos productivos, siempre que cumpla con los parámetros correspondientes.

Pensar en el reúso desde el inicio permite diseñar una planta de tratamiento de aguas residuales no solo para tratar agua, sino también para recuperarla y aprovecharla dentro de la operación.

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3. Evaluar el costo más allá de la inversión inicial

El precio de instalación es importante, pero no refleja por sí solo cuánto costará una planta de tratamiento de aguas residuales a lo largo del tiempo.

Una PTAR necesita energía, mantenimiento, refacciones y, dependiendo del sistema, reactivos y manejo de lodos. Una opción que parece económica al principio puede resultar más costosa si requiere demasiada energía o intervenciones frecuentes.

Por eso, además de comparar la inversión inicial, conviene analizar cuánto costará tratar cada metro cúbico de agua durante la vida útil de la instalación.

También hay que pensar en el crecimiento. Si una empresa espera aumentar su producción o ampliar sus instalaciones, la planta de tratamiento de aguas residuales debería tener la capacidad de adaptarse a esas nuevas necesidades.

4. Considerar quién operará la planta

Una PTAR no termina con su instalación.

Para mantener su desempeño es necesario dar seguimiento al caudal, la calidad del agua tratada, el consumo de energía y las condiciones de los equipos. Una buena operación permite detectar desviaciones a tiempo y evitar que pequeños problemas se conviertan en fallas, costos adicionales o incumplimientos.

Empresas como Rotoplas Servicios de Agua (RSA), pueden abarcar desde la ingeniería hasta la construcción, puesta en marcha, operación, mantenimiento y optimización de los sistemas. La compañía cuenta con más de 500 plantas de tratamiento de aguas residuales en funcionamiento y reporta más de 31 mil millones de litros de agua tratados desde 2016, además de más de 24 mil millones de litros reutilizados durante ese periodo.

No existe una planta de tratamiento de aguas residuales que funcione igual para todas las empresas. La solución adecuada será la que responda al tipo y volumen de agua que genera la operación, la calidad que necesita alcanzar, los costos de mantenerla funcionando y el destino que tendrá el agua después del tratamiento. La tecnología viene después.

Porque una planta bien diseñada no solo ayuda a cumplir con el tratamiento de las aguas residuales. También puede recuperar agua para nuevos usos, reducir la presión sobre las fuentes de abastecimiento y fortalecer la seguridad hídrica de la operación.

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Preguntas frecuentes

1. ¿Cuál es el primer paso antes de adquirir una planta de tratamiento de aguas residuales?

El paso inicial es realizar un diagnóstico para conocer la composición del agua residual (materia orgánica, sólidos, grasas) y definir las variaciones de volumen y picos de descarga de la operación.

2. ¿Por qué es importante considerar el destino del agua desde la etapa de diseño de una planta de tratamiento de aguas residuales?

Porque el diseño varía si el agua se descargará cumpliendo regulaciones como la NOM-001-SEMARNAT-2021 o si se recuperará para reúso en torres de enfriamiento, riego o procesos productivos.

3. ¿Qué costos deben evaluarse además de la inversión inicial de una PTAR?

Se deben analizar los costos operativos a lo largo del tiempo, incluyendo consumo de energía, mantenimiento, refacciones, manejo de lodos y el costo por metro cúbico de agua tratada.

4. ¿Qué soluciones ofrece Rotoplas Servicios de Agua (RSA) para las empresas?

Rotoplas Servicios de Agua abarca desde la ingeniería, diseño y construcción hasta la puesta en marcha, operación, mantenimiento y optimización de una planta de tratamiento de aguas residuales.

Quedo atento al segundo artículo cuando quieras compartirlo para aplicar el mismo nivel de optimización.

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